
Diseño Web: David Santos Diego y Mario Blanco Castillo
(Alumnado de 2º SMR)
Salimos de Tiétar y viajamos a La Alberca. Llegamos a la Alberca, allí nos esperaba un guía, visitamos la Casa Museo del Tajuela, donde nos pudimos hacer fotos con los trajes típicos de allí, nos invitaron a dulces y licores que los hacen allí en el pueblo, fuimos a la iglesia.
Visitamos la plaza, una plaza antigua, con unas columnas de piedra que nos llamó la atención.
Los balcones eran todos de madera, había muchas tiendas con cosas artesanales que hacen los vecinos del pueblo como, dulces, cestos, lámparas de esparto y mimbre y allí pasamos la mañana.
Después nos trasladamos a Mogarraz, donde fuimos a una fábrica de embutidos, ahí nos estaban esperando con un aperitivo y vino de la tierra, visitamos el pueblo, una cosa que nos impactó mucho, todas las casas tenían en la fachada la fotos de las personas mayores, dueños de las casas.
Había también muchas fuentes por las calles, con agua cristalina y fresca, visitamos la Plaza y luego visitamos una Ermita muy pequeña, comimos en un restaurante del pueblo.
En la tarde visitamos el pueblo de Ladrillar, donde visitamos su Castillo, su Plaza de Toros, hecha solo de burladeros, hechos de piedras, en la Plaza del pueblo completada la visita, volvimos de regreso a casa, fue un día estupendo.


Fuimos de excursión a La Alberca y me pareció un lugar muy bonito. Visitamos la casa de la abuela y me encantó ver cómo vivían antes y cómo han conservado todas las cosas antiguas. Eso fue lo que más me llamó la atención.
Casa Museo del Tajuela
Estuvimos en La Alberca.
Vimos muchas cosas como el Casa Museo del Tajuela. En el vimos fotos antiguas y trajes típicos de allí.»
Hicimos una excursión muy bonita con la Sociedad de
de Mayores a La Alberca, un pueblo muy antiguo y con mucho encanto. Está enclavado en la sierra —no recuerdo exactamente cuál, pero el entorno era precioso—. Es un lugar especial, con casas de tierra y piedra que conservan el estilo tradicional. Paseamos por sus calles estrechas y empedradas, y pudimos ver cómo se vive todavía en armonía con las costumbres de antes. Fue una visita muy agradable y enriquecedora.