Cuento a mis nietos.

Mateo y Mario eran dos hermanos aventureros que amaban explorar el bosque cerca de su casa. Un día, mientras jugaban entre los árboles, encontraron un mapa viejo y arrugado escondido bajo una roca.
—¡Miren! ¡Es un mapa del tesoro! —exclamó Mateo emocionado.
—¿Tesoro? ¡Yo quiero! —dijo Mario con los ojos brillantes.
Siguiendo las pistas, caminaron entre árboles altos, cruzaron un riachuelo saltando sobre piedras y encontraron una cueva misteriosa. En la entrada, había un búho sabio que les dijo:
—Para encontrar el tesoro, deben responder una pregunta: ¿Qué es lo más valioso del mundo?
Mateo pensó y dijo: —¿El oro?
Mario, con una gran sonrisa, abrazó a su hermano y respondió: —¡La familia!
El búho sonrió y la cueva se iluminó. Dentro encontraron un cofre, pero en lugar de oro, había dibujos de ellos jugando juntos y mensajes de amor.
—¡Este es el mejor tesoro! —dijo Mateo abrazando a Mario.
Desde ese día, supieron que la verdadera riqueza era estar juntos y vivir grandes aventuras.